Para proteger el exterior pensamos que la mejor opción era el barniz que desechamos al probarlo y ver que resecaba la madera no era efectivo y no quedaba bien, la verdad que con el sol se quedo bastante mal.
Así que nos decidimos por el aceite de linaza y disolvente.
Tras varias manos tampoco nos convenció.
Al final nos decidimos a utilizar un lasur
que al contrario que el barniz penetra profundamente en la madera a poro abierto, eso hace que la madera respire y se mantenga en equilibrio entre la humedad propia y la del medio ambiente que la rodea.
También pintaremos la cornisa.
Aquí ya empezamos a proyectar el suelo del porche.
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